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8 oct 2011

131 AÑOS DEL COMBATE DE ANGAMOS

132 AÑOS DEL COMBATE DE ANGAMOS

Hoy, 08 de octubre, se conmemora un aniversario más del sacrificio que realizó, y el cual le costó la vida a nuestro máximo y auténtico héroe: Miguel Grau.

Son 131 años de su gran hazaña, ya que si él peleo y murió allí, en la usurpada región de Antofagasta, fue justamente porque él peleó por defender a dos países (Perú y Bolivia) de la injusta ambición e invasión extranjera, productos de la idiotez humana.

Sólo quiero agradecer de que en nuestra raza, en nuestra gente, hayamos tenido una persona como él, quien se convierte en un ejemplo a seguir para ser mejores personas, ser mejores peruanos, por nuestro país y por todos nosotros.



¡Viva Miguel Grau, el Caballero de los Mares!

Luis R.

D.P.: Si quieres más información de manera animada sobre este combate, haz clic aquí

21 ago 2010

Enríquez-Ominami: "Más que conservar trofeos de guerra, deberíamos generar espacios de encuentro"

Enríquez-Ominami: "Más que conservar trofeos de guerra, deberíamos generar espacios de encuentro"

El ex presidenciable independiente se mostró de acuerdo con la posibilidad de devolver el Huáscar a Perú, y llamó a una colaboración recíproca entre ambos países.

El ex candidato independiente y actual presidente del Partido Progresista (PRO), Marco Enríquez-Ominami, se manifestó a favor de la posibilidad de devolver el Huáscar a Perú, sumándose así a la discusión abierta tras las declaraciones del ministro de Defensa, Jaime Ravinet.

"Esta es una discusión absurda. Más que conservar trofeos de guerra debiéramos generar todos los espacios posibles de encuentro entre nuestros países, tenemos en común una enormidad de materias y, por lo mismo, nuestra colaboración recíproca debiera ser fundamental", afirmó Enríquez-Ominami.

Además, el ex presidenciable desestimó las declaraciones de algunos personeros de la Concertación, como el senador DC Patricio Walker, quien ha criticado la actitud "hostil" que ha tenido Perú hacia Chile y calificó la demanda marítima ante La Haya como "una provocación".

Al respecto, Enríquez-Ominami dijo que "la manera de resolver nuestras diferencias pasa por desarrollar puentes efectivos y eficientes hacia la integración de nuestros países. Llevar el tema a la Haya no puede entenderse como un acto agresivo, poco ético o ilegítimo, siendo éste un tribunal pertinente".

"Creo que una forma de evitar que los problemas lleguen a estos espacios pasa, por ejemplo, porque los parlamentarios de todos los sectores políticos entiendan que los gestos serios, sistemáticos y pertinentes dentro de una política responsable de relaciones exteriores, son fundamentales", agregó.

Las declaraciones del presidente del PRO se producen en el marco de su visita a la capital peruana, Lima, donde se reunió con el alcalde de esa ciudad, Óscar Castañeda Lossio.

Además, durante su visita Enríquez-Ominami dictará una conferencia en el Instituto de Política y Cultura de Lima y sostendrá una entrevista con el escritor y periodista Jaime Bayly.

Fuente:
http://www.latercera.com/noticia/politica/2010/08/674-285460-9-enriquez-mas-que-conservar-trofeos-de-guerra-deberiamos-generar-espacios-de.shtml

Más voces en Chile se muestran de acuerdo con devolver el Huáscar al Perú

Más voces en Chile se muestran de acuerdo con devolver el Huáscar al Perú

Esta es una discusión absurda. Más que conservar trofeos de guerra, deberíamos generar espacios de encuentro´, opinó Marco Enríquez-Ominami, ex candidato presidencial.

Más voces en Chile se muestran de acuerdo con devolver el Huáscar al Perú

Marco Enríquez-Ominami, ex candidato presidencial y titular del Partido Progresista (PRO), se mostró de acuerdo con la posibilidad de devolver el buque de guerra Huáscar al Perú.

"Esta es una discusión absurda. Más que conservar trofeos de guerra debiéramos generar todos los espacios posibles de encuentro entre nuestros países, tenemos en común una enormidad de materias y, por lo mismo, nuestra colaboración recíproca debiera ser fundamental", dijo Enríquez-Ominami, según informa el diario La Tercera de Chile.

"La manera de resolver nuestras diferencias pasa por desarrollar puentes efectivos y eficientes hacia la integración de nuestros países. Llevar el tema a la Haya no puede entenderse como un acto agresivo, poco ético o ilegítimo, siendo este un tribunal pertinente", agregó.

Como se recuerda, el ministro de Defensa chileno, Jaime Ravinet, dejó abierta la posibilidad de devolver al Perú el Huáscar, durante una visita oficial a Lima. Sus declaraciones fueron rechazadas por diversos parlamentarios oficialistas y opositores del vecino país.

Fuente:

http://www.rpp.com.pe/2010-08-20-mas-voces-en-chile-se-muestran-de-acuerdo-con-devolver-el-huascar-al-peru-noticia_289221.html

Continúa polémica por entrega del Huáscar a Perú Por La Nación

Continúa polémica por entrega del Huáscar a Perú

Por La Nación

El presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, Alberto Cardemil (RN), intentó ayer poner punto final a la polémica generada por el ministro de Defensa, Jaime Ravinet.

“Ni el gobierno ni la Armada están considerando la entrega del Huáscar”, aseguró ayer el diputado RN y presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara, Alberto Cardemil, intentando poner fin a la polémica generada por la eventual devolución del buque a Perú.

El parlamentario agregó que “de manera alguna existiría para ello la más mínima voluntad política de la Cámara de Diputados, ni menos de la Comisión de Defensa que presido”. A su vez el senador DC Patricio Walker expresó que se opone a entregar la nave. “Este tema tiene que ser conversado por las Fuerzas Armadas y la sociedad chilena, y no debe ser un acto unilateral e inconsulto que se decida entre cuatro paredes”, afirmó.

El parlamentario añadió que “hoy no se cumple con el principio de reciprocidad, porque el vecino país no ha tenido gestos generosos hacia Chile y, en consecuencia, ellos tienen que hacer mucho mérito” para recuperar el Huáscar.

En tanto, el timonel del Partido Progresista (PRO), Marco Enríquez-Ominami, calificó como “absurda” la disputa suscitada a raíz del planteamiento realizado por el ministro de Defensa, Jaime Ravinet. “Más que conservar trofeos de guerra debiéramos generar todos los espacios posibles de encuentro entre nuestros países, tenemos en común una enormidad de materias y, por lo mismo, nuestra colaboración recíproca debiera ser fundamental”, afirmó.

Sin embargo, el vicepresidente de Perú, Luis Giampietri, recalcó que lo mejor para ambos países es hundir el barco. “Yo creo que ése sería un buen fin del Huáscar”.

Fuente:

http://www.lanacion.cl/continua-polemica-por-entrega-del-huascar-a-peru/noticias/2010-08-20/193630.html


El navío Huáscar, un trofeo de guerra de 130 años que divide a Perú y Chile

El navío Huáscar, un trofeo de guerra de 130 años que divide a Perú y Chile

Las relaciones entre Perú y Chile se hallan en un nivel de precariedad, sin mayor integración, como lo demuestra la polémica por el buque peruano Huáscar, un trofeo de guerra del siglo XIX que Chile retiene, dijo este sábado el ex candidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami.

"Con el (tema del) Huáscar se demuestra el nivel de precariedad en que estamos. Cuando escucho las declaraciones de lado y lado, es bien destemplado por un trofeo de guerra de hace 130 años como si esto hubiera ocurrido ayer", dijo el político chileno en declaraciones al diario limeño El Comercio.

El ex candidato presidencial dijo estar a favor de devolver a Perú el buque Huáscar, un navío que Chile capturó durante la guerra del Pacífico (1879) y que se exhibe como trofeo de guerra en la ciudad chilena Talcahuano.

Sin embargo, expresó sus dudas sobre si ello contribuiría a una mayor integración porque -dijo- "escuché algunas voces peruanas que dijeron que no les interesaba", aludiendo al vicepresidente peruano que propuso hundir el Huáscar.

"Si sirve yo lo haría, pero veo que también aquí (en Perú) como en Chile existen voces nacionalistas que me parece son preocupantes. Para mí más grave que los populismos son los nacionalismos, porque llevan finalmente al gasto militar", dijo quien ocupó el tercer lugar en las presidenciales chilenas, con 20% de los votos.

"Me parece que hay un déficit de mayor integracion y diálogo" entre los dos países, explicó Enríquez-Ominami al reseñar las dificultades de las relaciones entre Lima y Santiago.

Perú y Chile viven un debate mediático luego que el ministro chileno de Defensa, Jaime Ravinet, dijera en Lima hace una semana -al ser consultado por la prensa- que de producirse un pedido peruano para hundir el "Huáscar", su país trataría el tema sobre la base de haberse generado condiciones de confianza mutua.

En Santiago las palabras de Ravinet -que jamás hizo una propuesta formal a las autoridades peruanas sobre el Huáscar- provocaron expresiones de rechazo y de apoyo en la clase política

El vicepresidente de Perú, Luis Giampietri, propuso el viernes a Chile hundir el "Huáscar", señalando que "ese sería un buen fin del 'Huáscar' y ayudaría a eliminar las posibles discrepancias entre los dos países".

Ese destino "le daría una tumba común en el mar donde murieron el almirante Miguel Grau y el almirante Arturo Prat", héroes navales de Perú y Chile, respectivamente, enfatizó el vicepresidente peruano.

El primer ministro peruano Javier Velásquez dijo el sábado a la prensa que esa propuesta no llevaría a nada, en un intento de alejar al gobierno del tema.

Giampietri, un vicealmirante en retiro y congresista, aclaró que su propuesta la hacía a título personal y que su opinión, que mantiene desde hace mucho tiempo, no constituye la voz del gobierno.

La propuesta fue considerada un "crimen de lesa cultura" por el historiador peruano Jorge Ortiz, alegando que "el Huáscar es el único buque de ese tipo en el mundo que está a flote".

Dicho historiador recordó que en la década pasada sugirió convertir al buque en un museo binacional, administrado por los dos países.

El debate surge en momento que los países están enfrentados en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde Perú presentó en 2008 una demanda contra Chile por considerar que los límites marítimos no están definidos en el Pacífico, mientras que Chile señala que ya están fijados.

Fuente:

http://noticias.terra.com.ar/internacionales/el-navio-huascar-un-trofeo-de-guerra-de-130-anos-que-divide-a-peru-y-chile,6e31c47fa959a210VgnVCM10000098f154d0RCRD.html

Chile: Parlamentarios en desacuerdo con devolver el ´Huáscar´

Chile: Parlamentarios en desacuerdo con devolver el ´Huáscar´

Oficialistas y opositores critican al ministro de Defensa chileno, Jaime Ravinet, por dejar abierta la posibilidad de regresar el buque de guerra al Perú.


Parlamentarios oficialistas y opositores criticaron al ministro de Defensa chileno, Jaime Ravinet, quien tras una visita oficial a Lima dejó abierta la posibilidad de devolver el buque de guerra "Huáscar" al Perú.

"La base de un acuerdo en este tipo de materias supone haber generado condiciones de confianza mutua, de un aprendizaje de la historia común sin olvidar el pasado, pero ser capaces de construir una versión que pueda hermanar los pueblos de su origen y que pueda presentarse en el futuro", dijo Ravinet a su par peruano, Rafael Rey.

Ante estas declaraciones, el diputado del partido oficialista Unión Democrática Independiente (UDI), Iván Moreira, pidió al ministro de Defensa "más cuidado y prudencia" en sus afirmaciones.

"En momentos de tanta sensibilidad en nuestras relaciones bilaterales con Perú, el ministro debe tener mucho cuidado y prudencia, tanto en sus declaraciones, como en sus ofrecimientos", señaló el diputado.

Entre 1952 y 1954, Chile y Perú firmaron dos tratados que, según Chile, establecieron la frontera marítima entre ambos países, unos convenios que también fueron suscritos por Ecuador.

Perú, después de respetar tales tratados durante 50 años, argumentó que se trataba sólo de acuerdos pesqueros y que los límites no se habían fijado, por lo que presentó una demanda ante la Corte Internacionalde La Haya que reclama incorporar a su territorio unos 35.000 kilómetros cuadrados hasta la fecha bajo soberanía chilena.

"El Huáscar nos pertenece y no podemos dar señales equívocas que pueden ser mal interpretadas en momentos en que las relaciones bilaterales de ambos países pasan por momentos complejos tras la demanda marítima presentada por Perú en el tribunal de La Haya", agregó Moreira.

El "Huáscar" es uno de los símbolos máximos de la Guerra del Pacífico (1879-1884), que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia y en cuya cubierta y puente de mando murieron en combate los máximos héroes navales de Chile y Perú y que se guarda como reliquia en el puerto chileno de Talcahuano, a 531 kilómetros al sur de Santiago.

En tanto, el ex comandante en jefe de La Armada, Jorge Arancibia, afirmó que si las declaraciones de Ravinet, reproducidas por el diario limeño La Razón, "se tradujeran en hechos concretos y el país avanzara en esa dirección, sería muy poco grato para la Armada".

"Nunca estuvo ni ha estado en los planes, ni en lo que habíamos trabajado. Yo fui presidente de la Comisión de Defensa del Senado y ciertamente nunca hubo una aproximación al tema", añadió Arancibia quien fue senador por la región de Valparaíso.

En esta misma línea, el diputado del Partido por la Democracia (PPD), Patricio Hales, señaló que Ravinet "no tiene derecho a entregar ningún trofeo histórico".

Y agregó, "me imagino que el presidente Piñera lo va a mandar a llamar para que vaya a dar explicaciones a La Moneda, porque él no está autorizado para tomar una decisión de esta especie".

Hales arremetió, además, contra la nueva presidenta del PPD, Carolina Tohá, quien apoyó las declaraciones del ministro de Defensa en Lima.

"Yo creo que Carolina no entiende de este tema. Sus declaraciones no han sido consultadas al partido, creo que es una mala manera de partir su gestión, ella ha tomado decisión personal de materias que deberían ser conversadas a lo menos con quienes trabajan en materias de defensa, con la Comisión Política o el Consejo Nacional del Partido", sostuvo.

EFE

Fuente:

http://www.rpp.com.pe/2010-08-20-chile-parlamentarios-en-desacuerdo-con-devolver-el-huascar-noticia_289244.html

Critican a ministro de Defensa chileno por proponer la devolución del monitor Huáscar al Perú

Critican a ministro de Defensa chileno por proponer la devolución del monitor Huáscar al Perú

Representantes del oficialismo y oposición al gobierno de Sebastián Piñera pidieron a Jaime Ravinet que se “exprese con cuidado” y a “no dar señales equívocas que pueden ser malinterpretadas”.
Imagen
(El Comercio / Archivo)

(elcomercio.pe / DPA).- . Líderes de oposición al Gobierno Chileno así como del oficialismo criticaron la idea de su ministro de Defensa, Jaime Ravinet, de devolver al Perú el monitor Huáscar, capturado durante la Guerra del Pacífico (1879-1883).

“En momentos de tanta sensibilidad en nuestras relaciones con Perú, el ministro debe tener mucho cuidado y prudencia, tanto en sus declaraciones, como en sus ofrecimientos”, dijo el diputado de la Unión Demócrata Independiente Iván Moreira.

“El Huáscar nos pertenece y no podemos dar señales equívocas que pueden ser malinterpretadas” en momentos que el Perú cuestiona el límite marítimo ante la Corte Internacional de La Haya, subrayó.

Desde la oposición, el diputado del socialdemócrata Partido por la Democracia Patricio Hales también fustigó la iniciativa.

“(Ravinet) no tiene ningún derecho a entregar este trofeo histórico”, recalcó el parlamentario, quien pidió al presidente Sebastián Piñera que pida explicaciones a su ministro de Defensa.

El diputado demócratacristiano Gabriel Ascencio, cercano a temas de derechos humanos, remarcó por su parte que la devolución del Huáscar es un tema que no corresponde analizar hoy día porque no está en el interés de ningún chileno entregar la embarcación.

EL ORIGEN

La polémica por la devolución del Huáscar, emblema de la marina del Perú, surgió luego que Ravinet dijo en Lima que ello era factible, en el marco de un acuerdo general.

“La base de un acuerdo en este tipo de materias supone haber generado condiciones de confianza mutua, de un aprendizaje de la historia común sin olvidar el pasado, pero ser capaces de construir una versión que pueda hermanar los pueblos de su origen y que pueda presentarse en el futuro”, señaló Ravinet.

Fuente:

http://elcomercio.pe/noticia/625407/critican-ministro-defensa-chileno-proponer-devolucion-monitor-huascar-al-peru

Ministro Ravinet: Chile está renovando su sistema de defensa antiaéreo

Ministro Ravinet: Chile está renovando su sistema de defensa antiaéreo

´Estamos en un proceso de renovación de sistemas de Defensa antiaéreo de mediana distancia y a corta distancia´, dijo el titular de Defensa chileno.

En conferencia de prensa conjunta, el ministro de Defensa de Chile, Jaime Ravinet, confirmó que su país realiza la renovación de su sistema de Defensa antiaéreo.

"Siempre la Defensa es para defenderse de un ataque por tanto, es parte de las adquisiciones y la política de cada uno de nuestros países. Efectivamente estamos en un proceso de renovación de sistemas de Defensa antiaéreo de mediana distancia que básicamente protege bases de nuestra Fuerza Aérea y también estamos comprando sistemas en cuanto a los sistemas aéreos a corta distancia", indicó.

A su turno, el titular peruano de Defensa, Rafael Rey, agregó que el Perú también analiza la adquisición de equipos de defensa antiaérea.

Ravinet además se refirió sobre la posibilidad de la devolución del Monitor Huáscar al Perú.

"Yo creo que la base de un acuerdo en este tipo de materias supone haber generado condiciones de confianza mutua, de un aprendizaje de la historia común sin olvidar el pasado, pero ser capaces de construir una versión que pueda hermanar los pueblos de su origen y que pueda presentarse en el futuro. Obviamente es un tema que cuando sea planteado, tenemos que conversar al respecto", expresó.

En otro momento habló sobre la legalización de las bodas homosexuales.

"Yo creo en el matrimonio entre un hombre y una mujer, esa es la base de todas las familias que hemos construido, lo demás, si son personas del mismo sexo, si desean convivir, una sociedad de gananciales, una herencia, que se quieran dejar mutuamente, nada les impide firmar un contrato. Pero que no llamen a eso matrimonio", sentenció.

Cabe indicar que se condecoró al ministro Ravinet con la Orden Militar de la Batalla de Ayacucho en el Grado de Gran Cruz, la máxima distinción que entrega el Ministerio de Defensa de nuestro país a militares o civiles por servicios prestados en tiempo de paz o de guerra.

Fuente:

http://www.rpp.com.pe/2010-08-16-ministro-ravinet-chile-esta-renovando-su-sistema-de-defensa-antiaereo-noticia_288225.html

20 ago 2010

Luis Giampietri plantea hundir el Huáscar para desaparecer ´espina

Luis Giampietri plantea hundir el Huáscar para desaparecer ´espina

´La mejor solución es abrir las válvulas y hundirlo tal como lo quisieron hacer los tripulantes originales´, dijo en RPP el vicepresidente de la República.

Luis Giampietri plantea hundir el Huáscar para desaparecer ´espina´

Luis Giampietri plantea hundir el Huáscar para desaparecer ´espina´

En relación a lo expresado por el ministro de Defensa de Chile, Jaime Ravinet Ravinet sobre la posibilidad de plantear la devolución del Monitor Huáscar al Perú, el primer vicepresidente de la República Luis Giampietri indicó en RPP que la solución es hundir el buque peruano como los tripulantes planearon originalmente, a fin de desaparecer "esa espina" que aflige al Perú y Chile.

"La mejor solución es abrir las válvulas y hundirlo tal como lo quisieron hacer los tripulantes originales", dijo.

Cabe indicar que el ministro chileno indicó que este es un tema que cuando sea planteado, se debe conversar al respecto.

Sobre el matrimonio civil entre Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre, Giampietri Rojas consideró que no se les debería reconocer los derechos humanos estos terroristas por que son "unos miserables".

Fuente:

http://noticias.latam.msn.com/pe/peru/articulo_rpp.aspx?cp-documentid=25294707

25 jul 2010

La imagen de la Guerra del Pacífico revisada en un libro por Renzo Babilonia

La imagen de la Guerra del Pacífico revisada en un libro por Renzo Babilonia

El libro reproduce la correspondencia privada entre Miguel Grau y el capitán de navío Ezequiel Otoya durante los primeros meses de la guerra.También se exponen imágenes del conflicto.

La imagen íntima del héroe Miguel Grau y la construcción de la iconografía de la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Perú y Bolivia con Chile a fines del siglo XIX, son estudiadas en un nuevo libro del fotógrafo e investigador peruano Renzo Babilonia.

"Recuerdos de una guerra. Fotografías, ilustraciones y correspondencia personal en torno a la Guerra del Pacífico", ha sido publicado por Babilonia en el sello del Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos y será presentado el próximo 1 de agosto en la Feria Internacional del Libro de Lima.

En una primera sección, el libro reproduce la correspondencia privada entre el almirante Grau y el capitán de navío Ezequiel Otoya durante los primeros meses de la guerra. En la segunda parte se exponen carboncillos, grabados y fotografías que ilustran los principales hechos ocurridos durante el conflicto, entre 1879-1884.

Babilonia, que el año pasado publicó un celebrado libro con una recopilación de fotografías de esa guerra, explicó a Efe que ahora busca mostrar documentos "muy valiosos", en muchos casos inéditos, que ha hallado durante sus investigaciones.

"Entre ellos, encontramos la correspondencia privada, cartas que no se iban a publicar, no los documentos oficiales que tantas veces hemos visto, entre el almirante Miguel Grau y su mejor amigo, su compañero de armas, el capitán de navío Ezequiel Otoya", acotó.

El investigador, que ha trabajado durante un año y medio en este último libro, accedió a estos documentos gracias a la familia Wiese-Otoya, que ha conservado las cartas, y a Gonzalo Vizcardo, su actual poseedor.

"Vamos a encontrar un Grau tal vez distinto al de la historia oficial, en algunas partes muy crítico al estado en que se encuentra la Armada peruana, también a la gestión del Gobierno, pero a la vez es el "Caballero de los mares", porque cuando a su mejor amigo le cometen una injusticia, se queja severamente de aquello", comentó.

Miguel Grau fue calificado por la viuda del héroe chileno Arturo Prat como "El caballero de los mares" y en una encuesta elaborada en el año 2000 recibió el título de "El peruano del milenio".

Babilonia destacó que en sus cartas "Grau no es la imagen en la moneda, ni en el billete, es un hombre de carne y hueso que a su mejor amigo en el momento dado le escribe: "te estoy enviando un barrilito de aceitunas"".

Pero el investigador también rescata la figura de Otoya, autor de unas cartas que considera "maravillosas" que permiten rescatar enfrentamientos navales olvidados de la guerra, algunos de ellos en las cercanías a Antofagasta e Iquique.

Otoya fue el segundo al mando del monitor Huáscar durante la primera parte de la campaña naval, entre abril y julio de 1879.

"Incluso después de que lo sacan del Huáscar, por un lamentable asunto político, Grau le sigue escribiendo y comentando los combates, es más, se despide de su amigo dos semanas antes de su muerte", en octubre de 1879, precisó.

Ese mismo mes Otoya fue enviado al norte del país donde el ingeniero Federico Blume estaba probando el submarino "Toro", "con la esperanza de poder cambiar la guerra".

"Como en la Segunda Guerra Mundial hubo las armas secretas, Perú en los años 1879-80, tal es la desesperación y el ingenio, empieza a hacer un submarino", enfatizó Babilonia.

Otoya falleció en Lima en 1882 cuando la mayoría de sus compañeros de armas ya habían muerto en la guerra y la capital peruana había sido ocupada por las tropas chilenas.

En la segunda parte del libro se incluyen ilustraciones que aparecieron desde el término de la guerra y que fueron construyendo la visión idealizada de la Guerra del Pacífico. En ellas se puede ver el proceso que afianzó la imagen de que, a pesar de la derrota, los peruanos, civiles y militares, "pelearon y defendieron al país hasta el límite de sus posibilidades".

Estas ilustraciones fueron impresas desde el periodo de la Reconstrucción Nacional (1883-1895) hasta la época del retorno de la provincia de Tacna al Perú (1929).

"Ya hablamos ahí del lado público de la guerra, mostramos cómo es que una guerra se representa, cómo es que han sido presentados los héroes", indicó el investigador.

Entre estos documentos aparecen imágenes nuevas o muy poco conocidas, en su mayoría de origen peruano, que también muestran el accionar de los héroes bolivianos.

Babilonia concluyó que mientras las ilustraciones son épicas, las cartas permiten hacer una lectura "un tanto distinta", en un recorrido entre la imagen pública y privada de la guerra.

Fuente:

http://www.rpp.com.pe/2010-07-25-la-imagen-de-la-guerra-del-pacifico-revisada-en-un-libro-por-renzo-babilonia-noticia_282572.html

6 may 2010

Filme sobre combate naval entre Perú y Chile, el más caro del cine chileno

Filme sobre combate naval entre Perú y Chile, el más caro del cine chileno

“Esmeralda 1879” tiene un coste de 11 millones de dólares y recrea el combate naval de Iquique que enfrentó a las armadas chilena y peruana.

Imagen
Combate Naval de Iquique, óleo de Thomas Somerscales.

Santiago de Chile (EFE). La película “Esmeralda 1879”, que recrea el combate naval de Iquique que enfrentó a las Armadas chilena y peruana, se presenta hoy en Santiago como la producción más cara del cine chileno, con un coste que asciende a 11 millones de dólares.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, asistirá este jueves al preestreno del largometraje, que se celebrará en un conocido cine de la capital chilena y al que también está prevista la asistencia de representantes de la embajada de Perú en este país.

SERÁ LANZADA CON MOTIVO DEL ANIVERSARIO DEL COMBATE DE IQUIQUE
La película se estrenará el próximo 20 de mayo, un día antes del aniversario del combate, librado el 21 de mayo de 1879, y en cuyo recuerdo se celebran desfiles en Chile, donde además esa jornada es día festivo y el emblema patrio ondea en todos los edificios públicos.

La cinta es la ópera prima del director Elías Llanos y narra las horas previas al combate naval de Iquique de 1879, en el que el monitor peruano Huáscar hundió a la corbeta chilena Esmeralda, cuyo capitán, el héroe Arturo Prat, murió en el enfrentamiento.

Llanos es además biznieto del español Eduardo Llanos, quien fue el encargado de sepultar los restos de Prat, que se encuentran en el Monumento a los Héroes de Iquique, en la céntrica plaza Sotomayor de Valparaíso, frente a las aguas del Pacífico.

AJENOS A LA POLÉMICA
En entrevista con Efe, el director descartó hoy que esta película pueda generar conflictos con el país vecino.

“No hay nada de polémica con Perú porque no tienen ningún sentido armar una polémica con ellos. Y yo creo que cuando vean la película, verán que la Armada peruana -comandada por Miguel Grau- queda muy bien”, aseguró Llanos.

El director, de 50 años, recuerda que comenzó a trabajar en esta película en 2006.

Ese año visitó junto a su hijo menor el Huáscar original, que después Chile capturó como trofeo de guerra en otra batalla de la Guerra del Pacífico (1879-1883) y que se encuentra en el puerto de Talcahuano, a unos 530 kilómetros al sur de Santiago.

UNA SUPERPRODUCCIÓN
“Sentí que había demostrar que nuestros héroes también son parte de nuestra historia. Me dije: Aquí hay toda una historia y es el momento de contarla. Y no paré más”, recuerda.

Entonces se sumergió en un proyecto que ha exigido dos años de producción y tres de rodaje en escenarios de Iquique, a 1.857 kilómetros al norte de la capital, así como de Santiago y de Valparaíso, en el centro del país.

Para llevar a cabo esta superproducción se construyeron réplicas de los dos buques enfrentados en la batalla y otro, también de la Esmeralda, que quedó fijado junto al mar.

Además, Llanos se adentró en los archivos de la Armada para relatar la historia de un grumete que se enroló tres días antes en La Esmeralda en Iquique, puerto que entonces pertenecía a Perú, sin saber que poco después iba a participar en la histórica contienda.

“Él, ya mayor, va a dar una charla a unos niños para contarles la historia y entonces rememora lo que pasó”, cuenta Llanos.

El grumete, Wenceslao Vargas, que en la película es interpretado por el actor chileno Fernando Godoy, se convirtió con los años en el último sobreviviente del combate hasta que finalmente pereció a los 97 años de edad, en 1958.

El destino de las tres réplicas construidas para la película fue dispar.
El Huáscar, que costó 1,2 millones de dólares, fue trasladado al norteño puerto de Mejillones, donde se conservará y se utilizará para grabar la segunda parte de la saga, titulada “Angamos”, que Llanos prevé tener lista “en tres años más”.

En cambio, la Esmeralda quedó, como la original, hundida en el mar, en el norte de Iquique, a 60 metros de profundidad.

“En la historia la Esmeralda se hunde, y yo trabajo todo de forma muy real. Así como en las grandes producciones estadounidenses y europeas los destruyen, yo hice lo mismo para darle mayor realismo”, señaló el director.

En tanto, la segunda réplica de la Esmeralda fue desarmada por completo.
Elías Llanos, que lleva más de veinte años trabajando en el sector audiovisual, fue asistente de dirección en películas como “Mi pobre angelito II” (Sólo en casa II) y “Las tortugas Ninja”.

Para embarcarse en esta “tremenda ópera prima” tuvo que “golpear las puertas” de los empresarios, que confiaron en su proyecto, asegura.

De esta forma logró cinco millones de dólares en dinero, donados en su mayor parte por la compañía privada Antofagasta Minerals, y otros seis millones a través de aportes en servicios o materiales, como acero y madera.

Este largometraje, el más caro del cine chileno, se lanzará a conquistar las pantallas de este país, donde tendrá que imponerse ante grandes producciones estadounidenses como “Iron Man 2”, “Avatar” o “Amante a domicilio”.

Fuente:

http://elcomercio.pe/noticia/473425/filme-sobre-combate-naval-entre-peru-chile-mas-cara-cine-chileno

31 mar 2010

El Monitor de nuestro gran héroe, Miguel Grau, fue regresado al muelle de Talcahuano.

El Monitor de nuestro gran héroe, Miguel Grau, fue regresado al muelle de Talcahuano.

VÍDEO


Como sabemos éste se salvó de ser hundido o destruido por el tsunami que ocurrió allá en Chile.
Sólo queda decir que la memoria de nuestro gran héroe seguirá siempre viva y que las hazañas que él realizó en defensa de la patria, en defensa de VERDADEROS y honorables ideales (como la paz), acompañado de otros pese a la desventaja (como valor, coraje, inteligencia, astucia y pericia) y en contra de los disvalores (como la ambición, codicia, invasión, traición, etc.), es que será por siempre recordado en ese Monitor que descansa en aguas ajenas.
A nosotros nos queda imitar a aquel Caballero ejemplar.
¡Viva Miguel Grau y el Perú!

Luis R.

7 mar 2010

El Monitor Peruano Huáscar se encuentra abandonado

El Monitor Peruano Huáscar se encuentra abandonado tras terremoto en Chile

VÍDEO:


Fuente:
http://www.rpp.com.pe/2010-03-07-monitor-huascar-se-encuentra-abandonado-tras-terremoto-en-chile-video_247828.html

4 mar 2010

Ni la Guerra del Pacífico ni el tsunami hundieron al Huáscar, destacó agencia internacional

Ni la Guerra del Pacífico ni el tsunami hundieron al Huáscar, destacó agencia internacional

El emblemático buque que perteneció al Perú solo fue desplazado un poco de su posición original, en Talcahuano, puerto de la Marina de Chile
Martes 02 de marzo de 2010 - 06:43 pm
Imagen
El Monitor Huáscar captado desde el aire en el puerto chileno donde está anclado (Google Maps)

El Monitor Huáscar, de fabricación inglesa, soportó duros enfrentamientos durante la Guerra del Pacífico que libró Chile contra el Perú y Bolivia en el siglo XIX y el fin de semana pasado resistió los embates del tsunami que destruyó las costas del centro y sur de Chile, destacó la prestigiosa Agencia Francesa de Prensa (AFP).

“El buque sólo se desplazó un poco de su posición original, en Talcahuano, el puerto de la Marina de Chile en el que acodera”, resaltó la información llegada desde Chile que destaca además la potencia del navío que perteneció a Perú y que enfrentó a la armada chilena en 1879. “Me comentaron que se le rompieron cinco de sus seis amarras, y que se sostuvo de esta última, que dio algunos giros”, dijo un bombero citado por AFP en Talcahuano.

La agencia francesa recordó que el Huáscar, bajo el mando del almirante Miguel Grau, provocaba “dolor de cabeza a sus enemigos por lo firme que era” aunque “terminó siendo capturado por los chilenos en un duro enfrentamiento en el que estuvo a punto de hundirse”. “Tras pasar al servicio chileno, las baterías peruanas también le hicieron daños, pero tampoco colapsó. El sábado soportó un tsunami y también lo sorteó con suerte”, indicó.

Fuente:

http://elcomercio.pe/noticia/422058/ni-guerra-pacifico-ni-tsunami-hundieron-al-huascar-destaco-agencia-internacional

El Huáscar no se veía desde la costa, pero solo había cambiado de dirección

El Huáscar no se veía desde la costa, pero solo había cambiado de dirección

Las primeras versiones dadas por reporteros chilenos fueron precisadas por los propios canales locales minutos después: tras el terremoto que azotó su país, la nave de la Guerra del Pacífico ya no veía hacia el sur, sino hacia el oeste
Sábado 27 de febrero de 2010 - 08:16 pm

Todo fue un susto tras el terremoto que azotó Chile, el monitor Huáscar está intacto. Luego de que una reportera chilena informara que no se podía ver desde la costa de Talcahuano, en cuyos muelles está anclada la nave, se precisó que permanecía en el mismo lugar. Solo algo había cambiado: la histórica nave mira de norte a sur, pero tras el terremoto giró hacie el oeste.

Así, quedó sin fundamento el temor surgido tanto en el Perú como en Chile por la integridad del monitor. Las autoridades chilenas, cuyos esfuerzos se centran en auxiliar a sus ciudadanos damnificados, aún no se han pronunciado al respecto.

Fuente:

http://elcomercio.pe/noticia/420634/huascar-no-se-veia-desde-costa-solo-habia-cambiado-direccion

Monitor Huáscar capeó al tsunami

Monitor Huáscar capeó al tsunami

El histórico monitor Huáscar resistió los embates del tsunami, originado por el terremoto que destruyó el fin de semana pasado las costas del centro y sur de Chile. El buque solo giró un poco de su posición original, en Talcahuano.

VÍDEO:


Fuente:
http://elcomercio.pe/impresa/notas/monitor-huascar-capeo-al-tsunami/20100303/422280

3 mar 2010

El monitor Huáscar sufrió ligero desplazamiento durante el tsunami

El monitor Huáscar sufrió ligero desplazamiento durante el tsunami

TALCAHUANO. “Ahí está el Huáscar, entero”, dice señalando Johnny Silva, con el olor de pescado descompuesto aún en la piel. Desde horas después del terremoto de la madrugada del sábado, todas las ciudades costeñas de las regiones del Maule y Bío Bío no pueden sacar ese hedor que dejaron las tres grandes oleadas del tsunami sobre los restos de las casas destruidas, de los animales que deambulan ni de sus mismos pobladores. Johnny, pescador de la localidad costeña de Talcahuano, a 10 kilómetros de Concepción, observa con permanente incredulidad el panorama desolador del muelle de su ciudad. No sabe cómo dos buques para pesca industrial llegaron hasta un servicentro de la avenida principal. Y tampoco se explica cómo el monitor Huáscar, de cerca de 150 años de antigüedad, solo se movió unos metros con toda esa fuerza del mar.

El acceso a la base naval de Talcahuano, donde se encuentra la embarcación el histórico monitor, está restringido luego de que el maremoto también se llevará gran parte de su infraestructura. Para poder verlo en su real magnitud hay que desplazarse al otro lado de la costa, en una zona donde gigantes contenedores fueron levantados por el mar e impactaron sobre las casas.

Fuentes de la Gobernación Marítima de Talcahuano revelaron que en el tsunami se desataron cinco de las seis amarras que sujetaban a la histórica nave al fondo del mar. “Solo ha girado 90 grados de la posición en la que se encontraba, sin ningún daño mayor. El lado donde anclaba el Huáscar no era muy profundo”, agregaron. Johnny cuenta que llegó a ver cuando el mar se retiró tanto que esta embarcación reposaba sobre arena y piedras. “Algunos buques de la Armada Chilena fueron arrastrados mar adentro”, refiere como comparación.

PUEBLO BAJO EL MAR
Además del olor del mar, en Talcahuano también se tiene que soportar un hedor de harina fermentada. Luego de cuatro días del terremoto, la desesperación de las personas que perdieron todo en esta ciudad dedicada a la pesca hizo que muchos ingresaran a las tiendas a recoger alimentos, aunque también hubo algunos que aprovecharon para llevarse desde ropa hasta televisores.

“La mayoría de nosotros iba a comenzar la temporada de pesca de sardina este lunes”, dice desconsolado Johnny. “En las caletas de Dichato y San Vicente las ciudades han desaparecido”, añade Abraham Neira, poblador del sector Santa Clara, mientras retira kilos de barro de sus muebles y paredes.

En este sector, como en la mayoría de la costa del Bío Bío, hay resentimiento porque la ayuda no llega. “¿Cómo es posible que llegue primero la prensa antes que nuestras autoridades?”, dice Roberto Tamayo. “Cuando el alcalde (de Talcahuano) Gastón Saavedra quiso votos, visitó cada casa. Ahora dice que ha visitado toda la zona. Miente”, sentencia Roberto. Además, ellos sienten que muchas muertes pudieron evitarse. “Los vecinos regresaron a sus casas porque la presidenta Bachelet dijo que no había riesgo de tsunami”, agrega con rabia. Ahora han escuchado que la mandataria ha pedido un poco de paciencia, ya que ayer han salido de la capital 250 toneladas de alimentos. Roberto, sin casa y sin esperanzas, le quiere creer.

SEPA MÁS
Hasta el cierre de esta edición se contabilizaron 795 muertos. Los últimos fueron hallados en la región del Maule.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, informó que 14 mil militares resguardan el orden en las regiones del Maule y Bío Bío.

La Gobernación Marítima de Talcahuano reportó que 300 infantes de la Marina de Valparaíso habían llegado para reforzar la vigilancia.

La Municipalidad de Talcahuano empezó a distribuir agua desde el mediodía de ayer y a inscribir a los damnificados para repartir alimentos.

Casi el 80% de los habitantes de Talcahuano es damnificado. El puerto está destruido.

Fuente:

http://elcomercio.pe/impresa/notas/monitor-huascar-sufrio-ligero-desplazamiento-durante-tsunami/20100303/422211

21 dic 2009

Artítulo de la revista "Etiqueta Negra" por Por Daniel Titinger

Artículo de la revista "Etiqueta Negra" por Por Daniel Titinger [04/12/2009]

Adiós al Huáscar

El Huáscar es ese buque que peleó por el Perú, en la Guerra del Pacífico, hasta que se lo quitó Chile, donde aún permanece. Hoy es un museo flotante. Para algunos, es un símbolo de la victoria. Para otros, un espacio donde se honra a los héroes de ambos países. ¿Pueden durar tanto las consecuencias de una guerra del siglo XIX?

Mira como mato peruanos, papá, mira. El niño, de unos siete años, capucha naranja que le cubre la cabeza, se detiene detrás del cañón que ya no dispara, sostiene unas manijas largas de madera que son puro adorno, ya no sirven para nada, pero sí: al menos para que el niño cierre apenas los ojos como buscando un blanco a través de una mirilla y «ta-ta-ta-ta», haga un ruido furioso con la boca, como si disparase una ametralladora y no un cañón. El niño tiene siete años y mata peruanos en su cándida imaginación.

El papá se ríe, el hijo es muy bromista. Es el mismo papá que hace unos minutos, en el piso de abajo que aquí en el barco llaman «segunda cubierta» y huele insoportablemente a barniz, estuvo tan gracioso que hasta hizo sonreír a un joven marinero de gorrita blanca, encargado de cuidar que nadie toque nada y de responder preguntas que casi siempre son la misma: ¿Y esto qué es?

Sobre un estante de madera hay un proyectil enano y al lado una inscripción: «Proyectil donado por el almirante don Miguel Grau a la srta. Carmencita Pomareda».

-Se ve que Grau era mujeriego -dice el papá en voz alta, cantando las sílabas como hacen los chilenos.

Fue chistoso para algunos.

Miguel Grau, el héroe máximo del Perú, el Caballero de los Mares, el comandante del monitor Huáscar hasta que le cayó la noche -era de día-, y murió combatiendo contra Chile, 1879, cuando las guerras eran más nobles, pero guerras al fin y al cabo, es ahora mujeriego en la versión (visión) anacrónica del padre. Grau, decía, murió en el Huáscar, y no quedó casi nada de él luego de un cañonazo del enemigo de ese entonces, y del Huáscar, al Perú, no le quedó nada.

Estamos, obvio, en Chile, ciento veintiocho años después abordo del Huáscar. Un día antes, en Viña del Mar, el almirante en retiro Jorge Patricio Arancibia, ex edecán de Pinochet, senador, calvicie avanzada, pulóver marrón, me había advertido que al pisar el Huáscar se me iban a poner los pelos de punta. De emoción, claro. Eso dijo: «Vas a pisar el Huáscar y te vas a dar cuenta de que es un santuario». No sé, quizá vine un mal día.

Es domingo, once de la mañana, y el puerto de Talcahuano, al sur del país del sur, es, visto desde esta orilla, un conjunto de cerros verdes -pinos y casitas- que dan al mar: una bahía en medialuna, una lengua, casi una laguna de mar. En el mar, el Huáscar. Las visitas al Huáscar son grupales, mil pesos por cabeza, un frío que atraviesa dos casacas, avancen hasta el muelle de la Base Naval, por favor, y en ese destino que también pudo no ser me tocó en el grupo esta familia de chilenos: un cañón para matar peruanos, ta-ta-ta-ta, el mujeriego almirante Grau. Mala suerte.

Desde el muelle, una balsita de madera nos lleva hasta el buque, inofensivo, bonito como el juguete de un coleccionista, recién pintado, sesenta metros de largo que aquí le dicen «eslora» y que lo hacen bastante más chico de lo que imaginé: la realidad echando por la borda todos esos años de remota imaginación escolar, con el inmenso, imponente, majestuoso Huáscar que luchó contra los crueles enemigos chilenos en esa guerra de los libros de Historia del Perú, y que de pronto, unos metros más allá, era (sólo) eso.

-Ve cómo flota sin ayuda -es el consuelo de un marinero que empuja la balsa a través de unas sogas que van del muelle al Huáscar y del Huáscar al muelle, de martes a domingo, dice un letrero, desde las 09.30 a 12.30 horas y desde 13.30 a 19.30 horas.

El Huáscar es el segundo museo más visitado de Chile.

Ahora estoy, entonces, en un museo flotante, y no se me erizan los pelos, no lloro de emoción, no grito: «Chile, devuélvenos el Huáscar», que es casi una muletilla en el Perú, mi país, desde sabe dios cuándo.

Se escucha un disparo.

Hay unos altavoces en distintos lugares del buque. He visto uno frente a la torre giratoria de dos cañones, lo último de la tecnología bélica allá por mil ochocientos sesenta y tantos, cuando el Huáscar se construyó en Inglaterra y se le bautizó así en honor al inca Huáscar, hijo de Huayna Cápac y Ráhuac Ocllo. Los disparos salen de allí. No de esos cañones estáticos que ni siquiera son los originales -para desilusión de los turistas hay otro ejemplo: un veinte por ciento del casco del buque no es original-, sino de allí: de los altavoces. Se trata de una grabación, la recreación de un combate naval en la agitada voz de un periodista que supuestamente es de guerra, despachando supuestamente desde el mismo epicentro del combate naval, que no es cualquier combate, sino el de Iquique.

21 de mayo de 1879. Iquique, Perú. Flameaba en el Huáscar la bandera peruana. (Dato al margen: Iquique y el Huáscar tienen hoy nacionalidad chilena). Grau estaba al mando. En la otra esquina, la Esmeralda, buque de Chile comandado por Arturo Prat. Ocho de la mañana. El Huáscar dispara el primer tiro. Mala puntería. Cae en el agua. La Esmeralda, en una maniobra bien estudiada, se pega mucho a la orilla para que el adversario deje de disparar. El almirante Grau era conocido por su caballerosidad y jamás iba a poner en riesgo a la población de enfrente. Entonces el Caballero de los Mares deja de hacer ruido con su cañonería y embiste a la Esmeralda con su espolón de proa, que es como se le dice aquí a la parte de adelante del buque. Diez de la mañana. Tan pegados estaban el Huáscar y la Esmeralda que Prat se lanza al abordaje del buque peruano.

-¿Qué pasa con el comandante Prat? ¿Dónde lo ves? -grita una voz por los altavoces.

Decía que es bonito el Huáscar. Los chilenos lo han cuidado bien, después de todo. El camarote del comandante hasta tiene la foto de Grau, «es un cabro flaco, Grau», dice el papá y el hijo se ríe. Jorge Figueroa, ex publicista, alargado y viejo como el Quijote, presidente de la Corporación de Defensa de la Soberanía de Chile, me dijo hace unos días que «se visita el Huáscar como una capilla, como un convento». Mientras que Sergio Villalobos, Premio Nacional de Historia de Chile, nacionalista al extremo, según cuentan, lentes anchos como fondos de botella, dice que «el Huáscar es parte de la gloria nacional». La de Chile. «No sólo por habérselo quitado al Perú, sino por los actos heroicos que hubo en él». Prat saltando al Huáscar es, dice Villalobos, un acto heroico. Lo confirma la historia. La de Chile.

-¡Muerto! ¡Muerto! -se escucha ahora por los altavoces-. ¡El comandante Prat tiene la frente destrozada!

El supuesto periodista llora a mares e inunda el Huáscar -el de hoy- con su propio melodrama. Eso parece.

-¿Y esto qué es? -le pregunto a un marinero, señalándole otro altavoz en la parte trasera del barco, que aquí llaman «popa».

El marinero escucha: «¡Muerto! ¡Muerto!».

-Es para que la gente entienda mejor -dice.

Pero han pasado ciento veintiocho años y la gente no entiende nada. Prat murió por su patria y Chile, al final, ganó la guerra. Grau, meses después, moriría también por su propio bando. El Perú perdió. Vencedores y vencidos se encargarían de crear sus propios héroes, y «desgraciado el país que necesita héroes», dijo Brecht. Ciento veintiocho años y un cliché: parece que fue ayer. Cada tanto, Chile y el Perú pelean una guerra que podría ser la misma o no ser, y esas voces grabadas que se escuchan en el Huáscar le dejan al visitante la extraña sensación de que todo sucede en el momento, en tiempo real.

Y el tiempo real puede ser hostil.

Se crean héroes, se inventan historias, se veneran símbolos como si el patriotismo fuese una religión: el Huáscar es entonces un convento, y el santoral, un producto de la fusilería.

Al final, lo más devastador de una guerra son las esquirlas que deja. El día después. Lo raro es que este después dure tanto y que sea tan distinto, dependiendo del mirador de cada país.

Hay una versión de los vencidos: Grau, el Caballero de los Mares, el Huáscar que nos quitó Chile, la frontera que estaba más al sur, el pisco es peruano y no chileno, el enemigo es soberbio, expansionista, el resquemor.

Hay una versión de los vencedores. La historia es cíclica, circular, se muerde la cola:

-Mira cómo mato peruanos, papá, mira.

Jura que es el sobrino bisnieto de Miguel Grau y dice que su máximo sueño es trabajar en el Huáscar, pararse en la cubierta del monitor todos los días y recibir visitantes como si fuera el mismo Grau quien lo hiciera. «¿Te imaginas? -me dice, muy serio-, porque sólo yo tengo la cara para hacerlo». Es verdad: el tipo es idéntico a Grau, el rostro abultado, la barba gruesa, exagerada como el retrato de un caballero antiguo, una barba tupida que sólo deja al descubierto el mentón circular, algo tosco, pasadísimo de moda. Es idéntico: tiene una calva prominente, una nariz como estrellada en la pared, ojos claros, hasta una insospechada voz de niño que no hace juego con su cara de Grau, o sí: «voz de timbre femenino», decía un cronista que tenía el héroe del Perú, y este supuesto sobrino bisnieto lo copia también en un gabán azul oscuro que casi le llega a los talones en esta noche helada, en Lima, frente al mar.

Al mar, aquí en el Perú, se le llama Mar de Grau.

-Yo podría ir al Huáscar como enviado del Perú -dice Germán Seminario, el sobrino bisnieto-, ya estuve tres veces allí y cuando me ven va mucha gente.

No es muy alto, Grau tampoco lo era.

El sobrino bisnieto tiene cincuenta y tres años, una barba pintada de negro, el tiempo no pasa en vano y «Grau murió joven, qué puedo hacer». Hoy ha llegado hasta el malecón con vista al mar en el distrito de Miraflores, que en el espejo retrovisor de la historia sólo puede ser la batalla de Miraflores, un 15 de enero de 1881, Perú versus Chile. Ganó Chile. Primero, habían conquistado el mar, que era el mar de Grau pero ya era de Chile, y aquél era un mundo sin aviones invisibles ni bombas a control remoto ni guerras en el cielo. Las guerras se ganaban en el mar. 8 de octubre de 1879. «Falleció Grau. Murió mucha gente», decía un telegrama publicado entonces, en letras pequeñitas, en el diario EL COMERCIO de Lima. «Cuando perdimos el Huáscar perdimos la guerra», me había dicho el historiador peruano Joseph Dager, en su oficina azul de la Universidad Católica de Lima. Perdimos el Huáscar, ganaron el mar, y luego avanzaron de sur a norte hasta Lima, veinte mil soldados chilenos, saqueos, violaciones, robos que Sergio Villalobos, ultranacionalista, dice que nunca hubo, y ahora Germán Seminario, el sobrino bisnieto, carga un maletín negro lleno de papeles: recortes de prensa con su fotografía y titulares del tipo «Soy la reencarnación de Miguel Grau»; invitaciones a colegios en el Perú y en Chile, a ceremonias de la Marina de Guerra del Perú, de la Policía Nacional del Perú, un diploma, algunas cartas, y una hoja desteñida con el árbol genealógico de su familia. Mira. «Éstos son los Seminario, éstos los Grau, y éste de la izquierda es Miguel Grau Seminario, ¿ves?».

-Ése no es nada de Grau -me había advertido un día antes, en su oficina del Museo Naval del Perú, en el Callao, el contralmirante en retiro y director del museo, Fernando Casaretto.

Son las diez de la mañana con un cielo sin cielo y el contralmirante Fernando Casaretto, historiador naval, es un hombre flaco de corbata azul que tiene ganas de conversar sobre la guerra. Primero, que ese «Grau» no es nada de Grau sino un farsante, óyelo bien, que en realidad nadie puede ser Grau, «porque ese hombre era un genio -dice Casaretto-. No puedo aspirar a hacer cosas que hacía Grau, no me siento capaz, por ejemplo, de salvar náufragos chilenos tirados en el mar». Iquique, Perú. Habíamos dicho que el Huáscar hunde a la Esmeralda, muere Prat gritando «¡Viva Chile!», se crea un héroe, sesenta y dos chilenos quedan flotando en el mar y Grau ordena arriar sus botes y recogerlos, imagínate: salvar chilenos.

El sobrino bisnieto, o quién sabe qué, no ve por el ojo izquierdo.

Esa falla genética truncó, dice él, su «brillante futuro» en la Marina de Guerra del Perú. Resignación. Germán Seminario sueña con trabajar en el Huáscar pero hoy camina por el malecón de Miraflores, pasos cortos, mirada al frente, «buenas noches, caballero», la espalda tan recta que parece que tuviera un dolor muscular, y los transeúntes -«te juro que siempre es así, me ven y me quieren»- se le acercan sin miedo, «buenas noches», «yo lo he visto en televisión, mis respetos, señor», «caballero, cuánto gusto», le dan la mano, una palmada en la espalda, lo señalan de lejos, «habla, Bolognesi», le gritan, y es que los jóvenes de ahora, qué pena, no saben nada de los héroes de antes. La misma heroicidad es una ligereza de la tele, un producto del azar, de atrapar a un ladrón robando una cartera o cosas así. Ya nadie es tan valiente de morir por su país. Ya nadie es tan idiota de morir por su país. Como el chileno Prat, o como Grau, porque nadie puede aspirar a ser Grau, óyelo bien, o como ese otro héroe peruano, Francisco Bolognesi, «habla, Bolognesi», le gritan, y en Chile, cuenta Germán Seminario, a él hasta lo han confundido con Prat.

Algunos libros de Historia, en el Perú, dicen que Arturo Prat jamás saltó al abordaje del Huáscar, sino que cayó allí luego del espolonazo, y que hasta gritó: «¡Viva el Perú!» en señal de rendición.

Algunos libros de Historia, en Chile, aseguran que Miguel Grau había sido un traficante de chinos.

Todo puede ser verdad, todo es cuestión de matices, siempre, y «cualquier versión oficial es dudosa», me había dicho, en Santiago, el historiador chileno Alfredo Jocelyn-Holt. Lo único cierto, en los libros de historia de ambos países, es que hubo una guerra. Febrero, 1879. El Perú limitaba, al sur, con Bolivia. Bolivia tenía casas con vista al mar, pero «el boliviano es un ser que tiende a irse a las alturas -dice el supernacionalista Sergio Villalobos-, allí está su realidad cultural, el litoral nunca representó nada para ellos». El litoral era Antofagasta y estaba lleno de chilenos, quizá por lo que dice Villalobos o quizá por eso otro que me dijo, en el Museo Naval, el contralmirante Fernando Casaretto: «Chile siempre quiso dominar el Pacífico». Había mucho salitre en Antofagasta, y el salitre era como el petróleo de hoy, todos babeaban por el salitre. Bolivia le subió el impuesto, Chile dijo no, no pago, y al rato llegó con su ejército al que ahora ellos llaman «Ejército vencedor, jamás vencido». Fue entonces que el Perú metió las narices en el lío ajeno, que de alguna forma era suyo por ese extraño afán de firmar acuerdos, de formar alianzas, y Chile otra vez dijo no y al rato nos declaró la guerra.

Algunos libros de Historia, en el Perú, dicen que el Perú no deseaba la guerra y que Chile la preparaba.

Algunos libros de Historia, en Chile, dicen que el Perú y Bolivia se habían aliado para atacarlos.

Jura que es el sobrino bisnieto de Miguel Grau y dice que su máximo sueño es trabajar en el Huáscar, pararse en la cubierta del monitor todos los días y recibir visitantes como si fuera el mismo Grau quien lo hiciera. «¿Te imaginas? -me dice, muy serio-, porque sólo yo tengo la cara para hacerlo». Es verdad: el tipo es idéntico a Grau, el rostro abultado, la barba gruesa, exagerada como el retrato de un caballero antiguo, una barba tupida que sólo deja al descubierto el mentón circular, algo tosco, pasadísimo de moda. Es idéntico: tiene una calva prominente, una nariz como estrellada en la pared, ojos claros, hasta una insospechada voz de niño que no hace juego con su cara de Grau, o sí: «voz de timbre femenino», decía un cronista que tenía el héroe del Perú, y este supuesto sobrino bisnieto lo copia también en un gabán azul oscuro que casi le llega a los talones en esta noche helada, en Lima, frente al mar.

Al mar, aquí en el Perú, se le llama Mar de Grau.

-Yo podría ir al Huáscar como enviado del Perú -dice Germán Seminario, el sobrino bisnieto-, ya estuve tres veces allí y cuando me ven va mucha gente.

No es muy alto, Grau tampoco lo era.

El sobrino bisnieto tiene cincuenta y tres años, una barba pintada de negro, el tiempo no pasa en vano y «Grau murió joven, qué puedo hacer». Hoy ha llegado hasta el malecón con vista al mar en el distrito de Miraflores, que en el espejo retrovisor de la historia sólo puede ser la batalla de Miraflores, un 15 de enero de 1881, Perú versus Chile. Ganó Chile. Primero, habían conquistado el mar, que era el mar de Grau pero ya era de Chile, y aquél era un mundo sin aviones invisibles ni bombas a control remoto ni guerras en el cielo. Las guerras se ganaban en el mar. 8 de octubre de 1879. «Falleció Grau. Murió mucha gente», decía un telegrama publicado entonces, en letras pequeñitas, en el diario EL COMERCIO de Lima. «Cuando perdimos el Huáscar perdimos la guerra», me había dicho el historiador peruano Joseph Dager, en su oficina azul de la Universidad Católica de Lima. Perdimos el Huáscar, ganaron el mar, y luego avanzaron de sur a norte hasta Lima, veinte mil soldados chilenos, saqueos, violaciones, robos que Sergio Villalobos, ultranacionalista, dice que nunca hubo, y ahora Germán Seminario, el sobrino bisnieto, carga un maletín negro lleno de papeles: recortes de prensa con su fotografía y titulares del tipo «Soy la reencarnación de Miguel Grau»; invitaciones a colegios en el Perú y en Chile, a ceremonias de la Marina de Guerra del Perú, de la Policía Nacional del Perú, un diploma, algunas cartas, y una hoja desteñida con el árbol genealógico de su familia. Mira. «Éstos son los Seminario, éstos los Grau, y éste de la izquierda es Miguel Grau Seminario, ¿ves?».

-Ése no es nada de Grau -me había advertido un día antes, en su oficina del Museo Naval del Perú, en el Callao, el contralmirante en retiro y director del museo, Fernando Casaretto.

Son las diez de la mañana con un cielo sin cielo y el contralmirante Fernando Casaretto, historiador naval, es un hombre flaco de corbata azul que tiene ganas de conversar sobre la guerra. Primero, que ese «Grau» no es nada de Grau sino un farsante, óyelo bien, que en realidad nadie puede ser Grau, «porque ese hombre era un genio -dice Casaretto-. No puedo aspirar a hacer cosas que hacía Grau, no me siento capaz, por ejemplo, de salvar náufragos chilenos tirados en el mar». Iquique, Perú. Habíamos dicho que el Huáscar hunde a la Esmeralda, muere Prat gritando «¡Viva Chile!», se crea un héroe, sesenta y dos chilenos quedan flotando en el mar y Grau ordena arriar sus botes y recogerlos, imagínate: salvar chilenos.

El sobrino bisnieto, o quién sabe qué, no ve por el ojo izquierdo.

Esa falla genética truncó, dice él, su «brillante futuro» en la Marina de Guerra del Perú. Resignación. Germán Seminario sueña con trabajar en el Huáscar pero hoy camina por el malecón de Miraflores, pasos cortos, mirada al frente, «buenas noches, caballero», la espalda tan recta que parece que tuviera un dolor muscular, y los transeúntes -«te juro que siempre es así, me ven y me quieren»- se le acercan sin miedo, «buenas noches», «yo lo he visto en televisión, mis respetos, señor», «caballero, cuánto gusto», le dan la mano, una palmada en la espalda, lo señalan de lejos, «habla, Bolognesi», le gritan, y es que los jóvenes de ahora, qué pena, no saben nada de los héroes de antes. La misma heroicidad es una ligereza de la tele, un producto del azar, de atrapar a un ladrón robando una cartera o cosas así. Ya nadie es tan valiente de morir por su país. Ya nadie es tan idiota de morir por su país. Como el chileno Prat, o como Grau, porque nadie puede aspirar a ser Grau, óyelo bien, o como ese otro héroe peruano, Francisco Bolognesi, «habla, Bolognesi», le gritan, y en Chile, cuenta Germán Seminario, a él hasta lo han confundido con Prat.

Algunos libros de Historia, en el Perú, dicen que Arturo Prat jamás saltó al abordaje del Huáscar, sino que cayó allí luego del espolonazo, y que hasta gritó: «¡Viva el Perú!» en señal de rendición.

Algunos libros de Historia, en Chile, aseguran que Miguel Grau había sido un traficante de chinos.

Todo puede ser verdad, todo es cuestión de matices, siempre, y «cualquier versión oficial es dudosa», me había dicho, en Santiago, el historiador chileno Alfredo Jocelyn-Holt. Lo único cierto, en los libros de historia de ambos países, es que hubo una guerra. Febrero, 1879. El Perú limitaba, al sur, con Bolivia. Bolivia tenía casas con vista al mar, pero «el boliviano es un ser que tiende a irse a las alturas -dice el supernacionalista Sergio Villalobos-, allí está su realidad cultural, el litoral nunca representó nada para ellos». El litoral era Antofagasta y estaba lleno de chilenos, quizá por lo que dice Villalobos o quizá por eso otro que me dijo, en el Museo Naval, el contralmirante Fernando Casaretto: «Chile siempre quiso dominar el Pacífico». Había mucho salitre en Antofagasta, y el salitre era como el petróleo de hoy, todos babeaban por el salitre. Bolivia le subió el impuesto, Chile dijo no, no pago, y al rato llegó con su ejército al que ahora ellos llaman «Ejército vencedor, jamás vencido». Fue entonces que el Perú metió las narices en el lío ajeno, que de alguna forma era suyo por ese extraño afán de firmar acuerdos, de formar alianzas, y Chile otra vez dijo no y al rato nos declaró la guerra.

Algunos libros de Historia, en el Perú, dicen que el Perú no deseaba la guerra y que Chile la preparaba.

Algunos libros de Historia, en Chile, dicen que el Perú y Bolivia se habían aliado para atacarlos.

-Creo que en cualquier situación de conflicto, incluso entre dos personas, hay mucha razón y sinrazón de ambos lados -me dijo Alfredo Jocelyn-Holt.

Es una mañana fría en Santiago y Jocelyn-Holt está sentado en su biblioteca de estanterías blancas, una barba alargada, un cigarro Drum extinguiéndose en su mano derecha, una alfombra kilim y un busto de piedra.

-Los historiadores tienen que jugar un papel racionalizador -dice él-. Tienen que escuchar los dos lados y tratar de encontrar un sentido.

Pero cuidado, ésa es tarea de los historiadores. El intelectual es consciente de que el pasado nos condena; el ciudadano de la calle, el hombre de a pie, sólo vive el día a día y está donde le acomoda mejor. En las portadas de prensa, por ejemplo, en la TV, en los políticos que amenazan con invadir el país de enfrente, en los símbolos, en internet, asolapado en la seguridad del anonimato, diciendo lo que le da la gana, lo que realmente piensa.

Usted no cierre los ojos. Lea estos comentarios del ciberespacio, en voz alta, y no se tape los oídos: no le de la espalda a la realidad.

-Muerte a los rotos, bloquiemos la frontera... Chile es Caín.

-A ya po' a weonao, manda tu wea de submarino para que la coloquemos al lado del Huáscar gil culiao. Y otra cosa, la nana que tengo pa' lo mandados en la casa seguramente es familiar tuyo.

-Los chilenos se mueren de miedo y no pueden dormir por miedo a que en cualquier momento el glorioso Imperio incaico les vaya a cobrar las cuentas pendientes.

-No son los chilenos los que los tienen por debajo de sus zapatos, sino la mente de perdedores que llevan y SIEMPRE llevarán.

-Creo que nos falta mucho como continente para ser desarrollados, pero indiscutiblemente a Chile le falta menos.

-Los chilenos son cruce de payaso y prostituta.

-Chile devuélvenos el Huáscar.

-Viva Chile, ejército vencedor, jamás vencido.

El sobrino bisnieto, o imitador de Grau, o lo que fuera, dice que no quiere hablar de la guerra. Que todo el mundo quiere hacerlo pero él no que no le importa la guerra, dice, que nunca ha leído los foros en internet pero que hasta su madre tiene algo que decirle sobre eso, «ten cuidado, no te vayan a matar los chilenos», muerta de miedo cuando él viaja a ese país para visitar colegios, museos, el Huáscar, y siempre para hablar de lo mismo.

-A mí lo que me gusta es hablar de los valores, no de la guerra -dice Germán Seminario.

También dice que el gobierno del Perú debería pagarle un sueldo decente para trabajar en Chile -que lo apunte en mi libreta, por favor, que lo diga en el artículo- y huir por fin de su trabajo de oficina, sellando papeles en el Ministerio de Transportes, y huir de su casa sin desagüe -¿acaso a nadie le importan ya los héroes?-, y huir de los medios que lo tratan de loco, de que quiere parecerse a Grau, «pero yo no quiero parecerme a Grau, yo me parezco». Luego, al supuesto familiar de Grau le gustaría instalarse en Talcahuano, ir directo al Huáscar, «ese buque me llama», y desde allí iniciar su propia cruzada de valores.

-Los niños sienten que soy un clon de Grau y hay que aprovecharlo.

En las guerras, cuenta el sobrino bisnieto, peleaban caballeros. No existía internet. Miguel Grau, su tío bisabuelo, según el árbol genealógico personal, rescataba náufragos, le escribía una carta linda a la viuda de Arturo Prat, le mostraba sus condolencias, le devolvía la espada con la que murió su esposo, y la viuda le respondía «profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento», dice la carta. Eran otros tiempos, claro. Toda guerra es absurda y decir eso es tan obvio como disfrazarse de Grau. El Perú, Bolivia, Chile, el salitre, a quién diablos le importa y a ver quién lanza la primera piedra de la historia: ¿Por qué fuimos a la guerra? ¿Por qué peleamos? ¿Por qué hay peruanos que odian a los chilenos? ¿Por qué hay chilenos que se sienten superiores a los peruanos? ¿En verdad es así? ¿Tan longevas pueden ser las consecuencias de una guerra? «Es que las guerras hacen mucho daño», dice por fin, sobre la guerra, Germán Seminario, idéntico a Grau, «pero lo que hay que rescatar son los valores», continúa con su monólogo antes de cruzar una calle, «buenas noches, señor», un auto que se aproxima y él que se detiene para dejarlo pasar, la mano derecha dentro del gabán azul, como Napoleón, el auto que ahora se detiene y el chofer haciéndole una señal con la mano: «Pase». El sobrino bisnieto me mira, como para que lo entienda de una vez por todas: lo importante que son los héroes.

-¿Ves? -dice Germán Seminario, antes de desaparecer en la noche-. Ésos son los privilegios que uno tiene.

Es feriado en Chile. En Talcahuano decían que iba a llover, pero amaneció despejado. Pasa siempre.

Hoy, el puerto tiene la apariencia disipada de un domingo y el olor a buñuelo de una feria. Es lunes. Es 21 de mayo. Es el combate de Iquique, el Día de las Glorias Navales, le dicen aquí, y las calles han sido tomadas por ambulantes que ofrecen cualquier cosa: flores artificiales sin espinas, banderitas de papel, ratones verdes de peluche, hombres araña montando patinetas, ande, llévelo, el Huáscar en miniatura.

-Cuatro mil pesos -dice un vendedor sin dientes, señalando con los ojos el barquito de plástico.

El hombre sospecha que la venta es inminente. El cliente evalúa el producto, no sé, está algo dañado por estribor.

-Me lo llevo al Perú, por si acaso.

-Oye, gallo, éste te lo llevai a donde quieras -me dice-, pero el otro ya ni navega.

El otro sólo puede ser uno.

El vendedor sonríe, con suerte le quedan tres muelas, amablemente.

Al final de la calle, en las faldas del Cerro Alegre, hay un estrado azul con hombres uniformados: un militar envuelto en una capa gris me recuerda a Pinochet.

-¿Pinochet no quería mucho al Perú, no? -le había preguntado antes, en Viña del Mar, al edecán de Pinochet.

-No, no es que fuese antiperuano, sino que quería mucho a Ecuador -fue lo que dijo.

No sé si odiaba al Perú. No sé si le importaba el Huáscar. Lo que sí sé es que el otro día me llegó el correo de un amigo chileno. Allí me contaba un detalle curioso. Eran los tiempos de protestas en contra de Pinochet, y él, mi amigo, era un asiduo en esas marchas. A mediados de los años ochenta, dice en su correo, apareció un vehículo represivo para correr manifestantes, «un lanza agua muy grande, con una torreta en la cabina, desde donde se lanzaba agua con una presión increíble». A ese carro lo llamaban «el Huáscar», pero no sabe por qué. «Todavía se me ponen los pelos de punta -dice- cuando escucho a mis amigos gritar en la universidad: "Viene el Huáscar, viene el Huáscar"».

Supongo que algo así se gritaba, en Chile, cuando Grau era el capitán del Huáscar. La historia siempre es circular y la simbología de una guerra sólo se transforma.

Al lado del estrado azul va a empezar un desfile militar, pero antes, como suele pasar en las ceremonias castrenses, alguien dará un discurso, porque «vale la pena hacer un alto en el camino y recordar qué es lo que nos convoca», grita al micrófono el comandante de la Segunda Zona Naval. Presenten armas. Bayonetas. Himno nacional. Hay mucha gente en los cerros, los cerros son muy verdes y hay niños detrás de una valla sacudiendo, felices, sus banderitas de Chile recién compradas. Talcahuano es un puerto, una ciudad, una congeladora en el invierno y un teatro importante para la Armada de Chile. A veces es el cementerio de algunos barcos. A veces sólo es el taller de mantenimiento.

A veces es las dos cosas y entonces Talcahuano es el Huáscar y el Huáscar es, dicen aquí, un museo flotante para honrar a los héroes del Perú y de Chile. No sé, quizá vine un mal día, otra vez.

Hoy es feriado en todo el país y «en la corbeta Esmeralda brillaba la serenidad de don Arturo Prat», continúa el discurso del comandante. «Si el enemigo era superior, no importaba». «En medio del fragor del combate, el comandante salta al abordaje e inicia su inmortal viaje a la gloria». «Los chilenos celebramos el 21 de mayo, pues nos sentimos interpretados por las acciones de los hombres». Viva Chile. Aplausos. Empieza el desfile militar. Siempre detesté la altanería de los desfiles militares, pero éste dura poco. Más aplausos. Banderitas al viento: los chilenos han aprendido a celebrar su victoria conmemorando una derrota. En el Perú sucede algo tibiamente parecido: se recuerda la derrota conmemorando las derrotas. Es extraño el porvenir de los héroes. Pero «ya va a empezar lo importante y vamos rápido al Huáscar», me dice la encargada de prensa de la Segunda Zona Naval.

-¿Y si le digo que Chile devuelva el Huáscar? -le había preguntado al edecán de Pinochet-. ¿Sería un gesto importante?

-Es impensable -contestó con la rapidez de una metralleta-, allí murió Prat.

El Huáscar ya no puede navegar. Sólo flota, como una maderita. Hoy han maquillado al Huáscar, lo han dejado más lindo, con banderas de colores que van de la proa a la popa, como en la carpa de un circo, porque «cada país tiene derecho a hacer su circo». Ahora sale un sol estridente, inesperado pero frío, el clima perfecto para conversar sobre el clima cuando otro periodista te pregunta: «¿Y qué hace un peruano aquí?». La balsa de madera se aproxima al buque y aparecen unas escalinatas para subir. «Huáscar», dice en un cartel: los símbolos tienden a ser redundantes.

Sobre el puente de mando -que no es el original- todo resulta más claro: el mundo siempre se ve mejor desde arriba. El piso de madera vieja, la torre giratoria con orificios parchados e inscripciones que dicen, por ejemplo, «Rasmilladuras causadas por fragmentos de granadas», o «Perforación de la coraza. Angamos, 8-X-1879», justo del día en que murió Miguel Grau y aquí hay un monolito de bronce en honor a Miguel Grau. Más allá, una placa dice: «Han rodado en mis entrañas minutos eternos de eterno heroísmo». Hay un par de salvavidas con las palabras «Huáscar» y «Chile» estampadas una sobre otra. Hay una campana que dice «Huáscar». Hay tres banderas de Chile y anotaciones por todos lados que dicen «Armada de Chile». A mí no me parece mucho un museo, con Grau y todo, es como pelear para arranchar una cartera y honrar, con el tiempo, a la mujer perjudicada. Pero quién soy yo para hablar de eso; mi posición es parcial y un periodista debe mantener la imparcialidad, ser objetivo. Hay otro monolito que indica el punto exacto donde Arturo Prat recibió el disparo en la frente y justo adelante están paradas las autoridades de Talcahuano, que han empezado a colocar ofrendas florales.

-Corneta, toque silencio -grita alguien, y un marinero aprieta los ojos, se lleva una corneta a la boca y la hace sonar en toda la bahía.

No entiendo bien cómo es eso de tocar silencio, pero ahora no se escucha nada, salvo el ruido destemplado de la corneta. Es una quietud extraña, improbable: lo que el Huáscar suele generar es mucho ruido. Chile, devuélvenos el Huáscar, dicen los foros en internet, los nacionalistas acalorados, «es un trofeo de guerra», dicen, «es un símbolo de su soberbia», «es un buque peruano». Se pide la devolución del Huáscar con la misma obstinación con la que nos acercamos a una sección de «objetos perdidos». Allí murió Grau, y la devolución del Huáscar sería, dicen algunos, «un imperativo moral», una forma de curar heridas. Chile, devuélvenos el Huáscar. Devuélvenos los libros de la Biblioteca Nacional del Perú, saqueos, incendios, dicen, y los leones de la avenida Providencia, en Santiago, también son peruanos, y la Pila de Ganso, esa estatua de la alameda Bernardo O'Higgins, y los adornos del cerro Santa Lucía, y muchos monumentos de Valparaíso, devuélvenos, etcétera. La guerra con Chile nos mató. «Se llevaron cuanto hay -dijo Francisco Miró Quesada en EL COMERCIO de Lima-. El paseo Colón estaba lleno de leones, se los llevaron. Fue terrible». Pero siempre hay dos versiones, ya se sabe, y a mí me toca ser imparcial: en el Huáscar murió Prat, su monolito de bronce, el combate de Iquique, y la corneta que toca silencio, en este instante, en homenaje a todo eso.

-Yo no se lo devolvería a nadie -me había dicho el ex publicista chileno Jorge Figueroa-, el Huáscar es un barco maravilloso, elegante, finísimo, no es un trofeo de guerra sino un santuario.

Hay chilenos que pensaron distinto. Era 1968 y al senador Tomás Pablo Elorza se le ocurrió decir que su país, Chile, en un gesto de hermandad debería devolver el Huáscar al Perú. Indignación. Cómo se le pudo ocurrir eso. Pablo Elorza sí se hundió, políticamente, y El senador que quiso devolver el Huáscar fue su largo sobrenombre desde ese momento. «No lo eligieron nunca más nunca», me dijo en Viña del Mar el edecán de Pinochet. El psicólogo chileno Jaime Collyer escribe en una página de opinión del diario ÚLTIMAS NOTICIAS, de Chile: «Esa reliquia oxidada a ras de agua, proveniente de una contienda infame con nuestros vecinos». Un doctor en derecho, de Chile, pide devolver el Huáscar y reemplazar el 21 de mayo «por su carácter militarista y triunfalista», y el escritor chileno Pablo Huneeus escribe en un libro: «Hace muchas décadas que [el Huáscar] se encuentra inactivo en Talcahuano, cumpliendo funciones de reliquia [...]. Visitarlo es una decepción. Luego de los trámites y controles propios del ingreso a una Base Naval, uno se encuentra ante un pontón de fierro, sin la gracia de los veleros antiguos». Existe un Comité Chileno por la Devolución del Huáscar al Perú, y todo bien, salvo que estos ejemplos son aislados, peticiones imposibles, manotazos de ahogado.

-Los peruanos consideran al Huáscar como peruano -me dijo el nacionalistísimo Sergio Villalobos-, pero también fue chileno y es parte de nuestra gloria nacional.

El Huáscar, incluso, peleó en la guerra contra el Perú, a favor de Chile. Fue peruano quince años. Angamos, 8-X-1879. Granadas, disparos, cañonazos, muere Grau, se crea un héroe, cadáveres y cuerpos mutilados por todas partes, y los sobrevivientes del Huáscar quisieron hundirlo antes de que lo tome el enemigo. No pudieron, obvio, el Huáscar está aquí, en Talcahuano, ciento veintiocho años después porque los chilenos llegaron a tiempo.

-Corneta, toque romper el fuego -grita alguien, y el mismo marinero de antes hace sonar la corneta en toda la bahía.

Se escucha un disparo. Luego otro, y otro.

-¿Por qué los disparos? -le pregunto a un marinero que tengo al lado.

Nadie habla, hay una inmovilidad absoluta, hay un minuto de silencio y mi pregunta suena como un lunar en la cara.

-Es el momento en que murió Prat -me dice, incómodo, el marinero.

Semanas después, el historiador peruano Joseph Dager, en su oficina azul de la Universidad Católica de Lima, un estante con unos cuantos libros, QUÉ ES LA HISTORIA, dice un título, camisa verde, dice que no tiene mucho sentido que el Perú pida la devolución del Huáscar. «Fue importante para el Perú y hoy es un museo en Chile que para mi gusto es un poco destemplado, descomedido. Podría ser un poco menos pedante en recrear el triunfo». Claro, luego Dager se da cuenta de que puede estar hablando desde la derrota (yo también). «Para ellos es una forma de crear identidad», da el tiro de gracia Joseph Dager. Un ejército jamás vencido y un buque para demostrarlo. ¿Qué hubiese pasado si el Perú ganaba esa guerra? ¿Acaso no sería todo al revés? Los chilenos organizan una lectura de poesía a bordo del Huáscar entre poetas de ambos países, marzo, 2007, y Rocío Silva Santisteban, poetisa peruana, no quiso ir por tratarse de «un espacio simbólicamente denso -opinó-, un lugar donde la herida de nuestra nación sigue palpitando».

-Es indigno pedir el Huáscar -me diría también el contralmirante Fernando Casaretto, en su oficina del Museo Naval-. Es un trofeo de guerra que ellos ganaron, yo no lo podría aceptar, tendría que hundirlo.

Pero son casos aislados, las mismas peticiones imposibles desde el otro bando.

Chile, devuélvenos el Huáscar. Es la única verdad.

A veces los complejos de la historia son inmensos y hasta Alan García, el presidente del Perú, ha dicho que no descarta que la repatriación del Huáscar pueda darse «en algún momento». ¿Qué hubiese pasado si el Perú ganaba la guerra? La improbabilidad de cambiar ese pasado hace que pensemos en otra cosa, «y yo siempre le digo a mis alumnos -dice el chileno Joselyn-Holt- que de llegar a tener una guerra, las probabilidades son de casi noventa por ciento que será con el Perú».

-En el nombre del padre, del hijo... -un sacerdote termina la ceremonia en el Huáscar y dice que Jesucristo, El Señor de los Mares, le otorgue a Prat «el descanso eterno».

Ahora el monolito a Prat está lleno de flores, muy colorido, así es todos los años, luego nos piden abandonar el buque porque le toca ingresar a la gente, al ciudadano de la calle que hace fila, afuera, desde muy temprano. A la gente le gusta estas cosas, por suerte no llueve, está lindo el clima. Otros años han tenido que suspender la ceremonia en el Huáscar y hacer el desfile militar bajo techo, sólo con invitados oficiales, «da pena», dice la encargada de prensa de la Segunda Zona Naval, «esto es importante para ellos». Un sargento a cargo del Huáscar me invita a un último recorrido antes de bajar. Estoy mareado y me duele la cabeza, el Huáscar flota por sí solo y se mueve de un lado a otro así sea imperceptible. Vamos. Aquí estaban las calderas que ya no existen, estos son los cañones que no son los originales, éste el puente de mando que tampoco, esta capillita antes no existía, y abajo se le ha dado más peso al buque para que no se dé vuelta. Pero flota solo.

-¿Puede navegar?

-No -intuye la trayectoria de mi duda, la esquiva, se defiende-: cuando se lleva a mantenimiento, cada tres años, se necesitan dos remolcadoras.

Es un buque viejo, el Huáscar. Collyer, el psicólogo chileno, habló de «esa reliquia oxidada a ras de agua» y luego propuso que una comisión de los dos países «vaya un día a pararse en el muelle y hunda, de común acuerdo, el Huáscar». Adiós al Huáscar, sí. O mejor: que se remolque hasta la frontera de los dos países, que la Armada de Chile y la Marina de Guerra del Perú le rindan honores, Grau, Prat, la importancia de los símbolos, que una corneta toque silencio, que no se escuche nada salvo eso y el ruido de una nave atravesando el agua, por fin, adiós al Huáscar, lentamente, que la corneta toque romper el fuego.

Que se escuche un disparo y que sea el último.

Fuente:

http://entretenimiento.latam.msn.com/xl/latinoamerica/articulo_etiquetanegra.aspx?cp-documentid=22768753

7 sept 2009

Alan García criticó plan chileno de convertir en museo réplica del Huáscar

Alan García criticó plan chileno de convertir en museo réplica del Huáscar

El mandatario se refirió así a la intención del municipio chileno de Mejillones. El Huáscar inmaterial está en el corazón de todos los peruanos, sostuvo.

Andina).- El presidente de la República, Alan García, cuestionó los objetivos que persigue el municipio chileno de Mejillones con la adquisición de una réplica del monitor Huáscar para convertirlo en museo, y señaló que la nave que comandó el héroe de Angamos Miguel Grau está en el corazón de todos los peruanos.

“No sé cual sería el objetivo. El Huáscar verdadero, el Huáscar inmortal, el inmaterial, que está en el corazón de todos los peruanos, sigue siendo peruano”, subrayó el mandatario en diálogo la prensa.

Tras calificar a esta imitación en cartón de una simple obra teatral, García desestimó que en Chile se esté pensando en hacer política internacional con obras teatrales.

“Debe ser porque una empresa, que hizo la filmación de una película sobre la Guerra del Pacífico, hizo una reproducción, pero en materiales que en poco tiempo van a desaparecer: cartón, madera y algo de acero en el casco”, sostuvo.

Tras recordar que la localidad de Mejillones no es la más rica de Chile, el jefe del Estado manifestó que el alcalde de esa jurisdicción tendría mejores cosas en qué gastar su dinero.

El municipio de Mejillones en Chile ha iniciado las gestiones ante las autoridades de Iquique, con el fin de obtener la réplica en metal del Huáscar, tras la filmación de la película chilena La Esmeralda, que será estrenada en mayo próximo.

El alcalde Marcelino Carvajal señaló que esta réplica “será transformada en museo flotante y eje de un circuito que incluya el muelle fiscal; el edificio de la Capitanía de Puerto, que tiene más de un siglo; y el mirador de Punta Angamos. No hay un plazo, pero este año o en el bicentenario sería óptimo”; según consigna el diario “El Mercurio” de ese país.

Se estima que este proyecto tendrá una inversión de varios miles de dólares (300 millones de pesos) y será en promedio unos 20 metros más pequeña que el original de la antigua nave peruana.

Fuente:

http://elcomercio.pe/noticia/339006/alan-garcia-critico-propuesta-chilena-convertir-museo-replica-huascar