17 dic. 2009

Rosa Goldfarb: "Sin reflexión no conseguimos nada"

Rosa Goldfarb: "Sin reflexión no conseguimos nada"

El Perú, país de contradicciones: cargado de emprendedores que crecen entre instituciones débiles y descompuestas. País donde hay harto líder que despertar (ella y su equipo tienen el despertador).


Una institución —explica Rosa Goldfarb— es una organización en la que se favorece el desarrollo de cada uno de sus integrantes, en la que cada persona puede ir transformando su rol. El proceso de transformación siempre implica avances y retrocesos, añade. Años atrás, Rosa asistió a un seminario. Supo entonces cuál era su rol en esta vida: trabajar para que en este país las instituciones sean lo que deben ser. No al estilo de nuestros políticos ni de nuestras autoridades. El seminario que cambió su forma de ver el mundo fue ofrecido por Innovacción, organización que ahora ella preside.

¿Para qué existe Innovacción?
Básicamente, para promover la transformación institucional y social. Para ello organiza actividades en las que los participantes pueden aprender -a través de la experiencia- sobre los procesos grupales. Los seminarios permiten analizar los roles que cada uno asume, así como ejercer nuestro liderazgo y autoridad; y son esas experiencias las que justamente abren la posibilidad de transformar nuestro propio rol y, a través de ello, nuestra institución. Innovacción agrupa a personas interesadas en contribuir a la transformación del mundo.

Usted es una psicoterapeuta rankeada, ¿por qué decidió tomar tiempo de su valioso tiempo para esto?
Porque a medida que he ido pudiendo ponerme más en contacto con mi responsabilidad y compromiso con la sociedad y con mis semejantes, me he percatado de que la única posibilidad de hacer transformaciones efectivas es a través de este tipo de trabajos.

¿Cuánto daño le hizo el régimen de Fujimori a nuestra idea de institucionalidad?
Si bien el de Fujimori es un referente clarísimo, nuestros problemas de institucionalidad son muy anteriores… Me pregunto si alguna vez hubo institucionalidad real en el Perú.

Cierto. Este es un país donde a través de la historia muchos ‘señores’ han hecho dinero gracias a prebendas; y eso no nació con Fujimori.
Así es. Pero no solo eso: el nuestro es un sistema político en el que no elegimos a quien irá a liderar el trabajo compartido por todos los ciudadanos, aquí siempre se depositan en un caudillo las expectativas de solución a todos los problemas. Esto no constituye una institución.

Entonces, ¿algo ‘positivo’ de haber tenido un régimen tan sinvergüenza es que nos quitó la careta y nos reveló lo frescos que somos como ciudadanos?
Así es.

Por eso, hoy, congresistas y demás autoridades involucradas en el caso Alas Peruanas no creen estar en falta. No hay mea culpa.
Tampoco hay real consciencia de lo que ello implica. Parte de la dificultad -y esa es una de las cosas que trabajamos en Innovacción- es reconocer qué nos mueve: ¿Cómo estamos actuando? ¿Cómo estamos desempeñando nuestros roles? ¿Cuáles son nuestras responsabilidades?

¿Por qué estamos así?
¡Ojalá tuviera la respuesta! Una de las cosas que vamos entendiendo, es cómo funcionamos: creyendo -a un nivel racional- que hacemos las cosas por tales razones, pero también estamos movidos por factores inconscientes, organizados en un esquema mental que puede hacer que se justifiquen ¡muchas cosas!

De nuevo: ¿Por qué? No es que los peruanos hayamos nacido así, ¿no?
No (ríe)… Todos funcionamos dentro de un sistema, con una lógica particular, con una comprensión del mundo particular, con valores e interpretaciones que tienen que ver con nuestra historia: con las experiencias que hemos vivido nosotros pero también nuestra comunidad y, solo a través del reconocimiento de esa organización de la vida es que podemos entender por qué estamos haciendo lo que hacemos. Y a través de ello es que podemos realizar transformaciones.

Curioso, ¿no? Porque uno revisa los medios y ve mucha podredumbre, pero a la vez somos un país de emprendedores.
Los seres humanos tenemos impulsos destructivos y creativos; y el balance, la posibilidad de transformar, está en movilizar los recursos creativos: amalgamar los impulsos de vida con la destructividad. Solamente de esa manera se pueden generar creaciones, innovaciones, transformaciones.

Fue esa la razón por la que un grupo de profesionales peruanos se unió y creó Innovacción.
Sí. Era la búsqueda de espacios donde se pudiera analizar y realizar ese tipo de trabajo.

¿No están arando en el desierto?
No, y la evidencia de ello nos la dan nuestros seminarios.

En su contra tienen a líderes de opinión como los congresistas, Magaly Medina, Jaime Bayly… que más bien empujan el carro en contra. ¿No son demasiados escollos?
Nuestro reto es que esos líderes participen en nuestros seminarios y que puedan analizar qué está pasando, por qué están eligiendo esos roles.

Su propuesta no es excluyente.
Queremos que sepan qué están representando para la sociedad.

A ver, pero Medina es una mujer inteligente. Ella debe saber qué está generando, y claro, también que eso le significa ganar mucho dinero.
Yo me pregunto qué habrá en el mundo interno de esa mujer. Qué habrá en su vida real, no solo frente a la cámara; y cuáles son las motivaciones que la llevan a ocupar ese rol… Es importante reconocer que en el rol que uno toma se conjugan los factores personales pero también los del sistema al que uno pertenece. Hay una presión del sistema, del grupo.

¿Qué han logrado hasta ahora?
Gente que ha empezado a tomar consciencia. Alrededor 300 personas -peruanos y de otros países- han participado de esta experiencia y la gran mayoría está aplicando lo aprendido en procesos de transformación en sus propias instituciones, que pueden ser sus familias, empresas u organizaciones sociales. Además colaboramos con instituciones afines en diferentes países del mundo, lo cual potencia el impacto de nuestro trabajo y ha permitido (en el Perú) la formación de un equipo de consultores altamente calificado.

Ustedes trabajan con líderes que no necesariamente son cabezas de grupo.
No necesariamente. Generalmente, los líderes informales son los que tienen la mayor efectividad.

¿Qué es el FLAM?
Un seminario: Feminidad-Liderazgo-Autoridad-Masculinidad, en el que durante cinco días se explora el ejercicio del liderazgo y la autoridad desde los aspectos masculinos y femeninos de cada uno, pues todos los seres humanos -hombres y mujeres- tenemos aspectos masculinos y femeninos.

¿Lo hacen para que el hombre se encuentre con su lado femenino y la mujer con su lado masculino?
No solo eso, sino para que aprendan cómo ejercer el liderazgo y la autoridad a partir de esas características -masculinas y femeninas- que cada uno de nosotros tiene.

¿Para qué?
Culturalmente, hemos ido recortándonos en el reconocimiento de la totalidad de nuestra personalidad: los hombres han aprendido a funcionar de una determinada manera, igual que las mujeres. Se supone que las mujeres somos tiernas y comprensivas y, los hombres, no; cuando un elemento del liderazgo masculino es también a través del contacto humano, cercano con su gente. Un elemento femenino de una líder mujer también requiere de actitudes generalmente asociadas a los hombres. Si bien el liderazgo de la mujer es ya asumido como parte de las empresas, su imagen es muchas veces masculinizada. Así, no tenemos liderazgos femeninos, sino liderazgos masculinos ejercidos por mujeres.

¿Cómo identificar el rol que nos toca asumir en la sociedad?
No sé si nos toca… Es más bien ver dónde me ubico yo, qué tiene sentido para mí, cómo vibro en relación a lo que está pasando.

Pero hoy vivimos tan rápido que no hay tiempo para eso.
Tenemos que hacernos el tiempo: si no reflexionamos, no vamos a conseguir nada. Parte de las dificultades que tenemos es porque reaccionamos sin reflexionar. Uno de los aportes de nuestros seminarios es la posibilidad de analizar lo que está sucediendo, sobre las dinámicas que se están dando: lo consciente tiene inconsciente. A partir de eso podemos entender.

En su caso, ¿a qué la llevó la reflexión?
Yo empecé esto como parte de un taller, y lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de prejuicios y estereotipos que yo tenía. Tuve la posibilidad de entender que por más terapeuta, con todos mis estudios, tenía un rol supertradicional como mujer. Frente a eso, mi opción pudo haber sido: “Simpático el seminario, gracias”. Pero mi opción fue: “No, esto lo tengo que seguir profundizando”.

¿De qué se siente más orgullosa tras estos años de trabajo en Innovacción?
Del grupo del que formo parte. Un grupo súpercomprometido, todos estamos dispuestos a rajarnos.

¿No se sienten en minoría? De nuevo: cuando uno revisa los medios pareciera que estamos fritos, que no hay salida.
Nunca me he planteado la posibilidad de que no haya salida. Reconozco que son momentos críticos, pero el mismo trabajo me permite ser optimista.

Es cierto, podrán ser minoría, pero saben que no están solos, que en el país hay varios grupos que, a su manera, están trabajando por la transformación del país.
Así es. Y no solo aquí, en otros lugares en el mundo también hay grupos que toman el reto.

LA FICHA
Nombre: Rosa Goldfarb Blomberg
Colegio: Santa Margarita
Estudios: Psicoterapeuta de la Universidad Católica especializada en pareja y familia.
Edad: 61 años
Cargo: Presidenta de Innovación y gerenta general de Itaca, Consultores en Transformación Institucional.

LA EMPRESA
Innovación
Creada el 2002, es una asociación sin fines de lucro orientada a quienes lideran procesos de innovación conducentes a la transformación de sus propios roles y de sus organizaciones.

Aporte
A la fecha ha realizado siete seminarios internacionales Liderazgo para la Trasformación, dos FLAM, además de talleres de capacitación.

Fuente:
http://blogs.elcomercio.pe/ejecutivas/2009/12/rosa-goldfarb-sin-reflexion-no.html

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